Doblamos la esquina y entramos a un Hotel que quedaba cerca al local, era un hotelucho lleno de parejas carretonas después de un sábado de juerga, en el lobby del Hotel estaba Diego y su “gorda”, en ese instante sentí que quería morir, llorar y no existir. Me aguanté las lágrimas lo miré fijamente, recuerdo su mirada de ¿Qué haces acá?, se notaba que no lo podía creer.
- Romina, ¿Qué haces acá?- en su rostro notaba su decepción y el notaba mi histeria, sabía que la notaba, el me conoce muy bien.
- Yo? Que hago acá? Vengo a ver televisión en un cuarto como tu Dieguito- en ese instante me llegó todo, no sabía por donde desfogar mi furia y en ese instante pensé, “se cagó este huevón lo odio, me tiro a Bruno”
Empecé a caminar hacia el ascensor mientras Bruno hablaba con la encargada, sentí que alguien me tomó del brazo y era Diego, solo hizo eso, me agarró del antebrazo – No lo puedo creer Romina, te cagaste y así dices que “ahora” ya sabes querer y valorar, perfecto- su cara era el reflejo de la decepción mezclada con la impotencia de no poder decirme nada más. No le contesté, solté mi brazo a la fuerza y seguí mi camino; ese camino que, no tenía profundidad, consistencia, razón de ser ni sentimientos ya que todo eso se quedó en la puerta del ascensor, con él.
Entré al cuarto me eché en la cama esperando que llegue Bruno, en mi mente solo estaba Diego con la chica esta, el despecho me invadía no sabía qué hacer ni cómo reaccionar, así que decidí escribir “QUIERO CONFESAR que soy débil de corazón y mente, que soy aún más débil cuando no estás, cuando me dices “NO”; que no quiero ni luchar, y quiero confesar que la palabra resignación apareció en mi vocabulario”. Impotencia, la siento a diario y con ella gritar ni llorar es suficiente. Llegó Bruno al cuarto.
- ¿Te estás quedando dormida Ro?
- Por favor Brunito- me paré lo jalé hasta la cama agarrándolo del cuello, fingir que todo está bien es mi especialidad.
- Qué rica eres carajo
- Suelo causar ese efecto Die…- me quedé mirándolo a los ojos fijamente, estupefacta no podía creerlo, lo acababa de confundir, mierda estoy en el fin del mundo.
- ¿Diego? ¿Quién mierda es Diego?
- En qué momento dije Diego, ay Bruno estás lunático- sonreí y le saqué el polo.
- ¿Es el huevón que estaba en el recibidor cierto?
- Puta, sí.
- ¿Te gusta?
- Ajá- estábamos casi desnudos, paramos la acción de todo para su avalancha de preguntas.
- ¿No te dolió verlo ahí, con otra?
- Créeme que si no me hubiera dolido no estaría acá contigo casi desnuda a punto de hacer algo sin razón de ser, yo no soy así, el despecho me hace volver a nacer, me crea de nuevo y me inventa retos que no son míos.
- A mí también me afana una flaca, la quiero un montón, pero tampoco voy a estar todo arrastrado pues.
- ¿Anda sí?, la diferencia es que yo no quiero a Diego solo estoy confundida y arrepentida por cosas del pasado.
- Si lo quieres Romina, no te engañes, de nada te sirve.
- Te juro que no Bruno, te lo juro, no pasa nada.
- No te quieres dar cuenta alucina.
- Ya fue, ¿fumas hierba?- Dije-
- Si, ¿fumamos y tiramos?, va ser buenaso ah, ahí si nunca MUERO.
- No, ya se me quitaron las ganas payaso, por cualquier lado quieres METER tu cucharita. Aunque puede ser, depende de tí- lo quedé mirando con una cara retadora, que de por sí emitía vibraciones calentonas en la habitación.
viernes, 22 de octubre de 2010
cap.18 ROMINA saca a flote su DESPECHO.
Mi ego, mi orgullo, mi todo se volcó en la meta de querer aparentar que nada me importaba, me sentía vacía, sin sentido, sin solución. El vacío que siente mi corazón es sólo culpa mía, yo ocasioné que las personas que quiero se alejen de mí, me siento vacía, perdida, sin papo, sin Diego, sin NADIE real, full agarre sabatino que no significa nada. Estuve bailando con un chico toda la noche, Bruno, ya lo conocía y siempre me miraba pero no le preste atención, nos besamos, fue el beso más vacío que he dado en mi vida, un beso sin sentido, sin fortaleza, con mucho deseo, pero nada de intensidad. Caminando hacia la puerta de salida con Ale, viene Bruno, me abrazó por atrás y camino conmigo hacia la salida. Ya estábamos en la calle con un montón de amigos, todos borrachos y molestos porque unos chicos les querían buscar la pelea por donde sea, Antonio, que siempre que se mecha le roba algo a quién le pega; Sergio, hay que tener cuidado con el que hasta de la piel podría sacarte una granada o algo por el estilo; Danny, que es famoso por romper ojos; Juan Pablo, que es el más celoso de todos, nos cuida un montón y otros amigos más. Bruno y yo estábamos besándonos en la puerta del local hasta que salieron todos.
- Romina y Alessandra, ¿a donde mierda se van con ese pata?- dijo Juan Pablo frunciendo las cejas.
- Nada Pablo no pienses estupideces – dijo Alessandra con cara de asustada, porque Juan Pablo cuando se meten con sus amigas se vuelve loco.
- Ya, apúrense suban al carro, dile a la huevona de Romina que ya se cagó, no me gusta verla haciendo esas huevadas-
- Oye Juan Pa, no hables tonterías Bruno es mi primo- dije actuando serenidad, sabía que él era capaz de matarlo.
- A ya entonces normal Romí, perdón por pensar mal, es que hay tanto aprovechado en Lima, ¿te vas con el entonces?-
- Haber un toque-
Me acerqué a Ale y ella estaba abrazada con un amigo de Bruno que se llamaba Said, así que no quise interrumpir y de frente le dije a Juan pablo que podía irse. Yo no quería absolutamente nada con Bruno, planeaba esperar que Ale se agarre a Said e irnos. Estaba caminando delante de ellos y vuelve acercarse Bruno por atrás.
- Romina, es nuestra oportunidad vámonos a otro lado- con sus manos recorrió todo mi cuerpo pasó por mis senos y los apretó, besándome el cuello. Alessandra se dio cuenta y soltó mil carcajadas con su risa de bruja, yo la miré y sonreí también, me hizo un gesto con la mirada como diciendo “vamos con ellos”. ¿Qué hago carajo?, mi amiga quiere ir con ellos, no puedo negar que yo también pero estaría pensando en Diego, en lo que hizo, no lo podría tolerar.
- Romina y Alessandra, ¿a donde mierda se van con ese pata?- dijo Juan Pablo frunciendo las cejas.
- Nada Pablo no pienses estupideces – dijo Alessandra con cara de asustada, porque Juan Pablo cuando se meten con sus amigas se vuelve loco.
- Ya, apúrense suban al carro, dile a la huevona de Romina que ya se cagó, no me gusta verla haciendo esas huevadas-
- Oye Juan Pa, no hables tonterías Bruno es mi primo- dije actuando serenidad, sabía que él era capaz de matarlo.
- A ya entonces normal Romí, perdón por pensar mal, es que hay tanto aprovechado en Lima, ¿te vas con el entonces?-
- Haber un toque-
Me acerqué a Ale y ella estaba abrazada con un amigo de Bruno que se llamaba Said, así que no quise interrumpir y de frente le dije a Juan pablo que podía irse. Yo no quería absolutamente nada con Bruno, planeaba esperar que Ale se agarre a Said e irnos. Estaba caminando delante de ellos y vuelve acercarse Bruno por atrás.
- Romina, es nuestra oportunidad vámonos a otro lado- con sus manos recorrió todo mi cuerpo pasó por mis senos y los apretó, besándome el cuello. Alessandra se dio cuenta y soltó mil carcajadas con su risa de bruja, yo la miré y sonreí también, me hizo un gesto con la mirada como diciendo “vamos con ellos”. ¿Qué hago carajo?, mi amiga quiere ir con ellos, no puedo negar que yo también pero estaría pensando en Diego, en lo que hizo, no lo podría tolerar.
Cap.17 Diego agarra con su ex? en la cara de Romina?
Hoy me puse a recordar, luego de terminar con Diego, el día de mi cumpleaños me la pasé con un pata besándonos, yendo de aquí para allá, yo no quería desde un principio que Diego vaya porque me hostigaba su presencia, no quería verlo, me llegaba al pincho. Diego llegó, con una bolsita amarilla, yo abrí la puerta y puse la peor cara de culo que alguien puede poner, me abrazó y me dio el regalo que trajo, era una carterita de mano hermosa, pero bueno eso no es el punto, lo miré fijamente y le dije quiero hablar contigo.
- ¿Mira diego, que haces acá?, te informo que nosotros ya no tenemos nada que ver, si te quieres quedar normal, pero no quiero que me hagas escenitas, ni que me jodas ok?, no quiero sentir tu presencia.
- Puta, ¿Romina que tienes, porque cambiaste tanto?, si quieres que me vaya me voy, lo que menos quiero es cagarte el cumpleaños.
- No, no, no, quédate no más, tú te haces el pobrecito con todos, de ahí van a decir que soy una mierda y que te boté.
- Yo no voy a decir nada de eso pequeña, dijo mirando al techo y dando un suspiro de “trágame tierra”.
- Ya fue no me digas nada, por ahí está Antonio empátate con él, hablamos-
Cada vez que recuerdo esas cosas, pienso, como mierda pude tratarlo así. Llegaba mi tan ansiado fin de semana, lo más probable era que me encontrará con Diego de una u otra forma, estoy arrepentida y no sé lo que siento, estoy loca, no lo quiero admitir. Él me conoce casi a la perfección gran desventaja para mi, sabe cuando me pongo picona, sabe que si me reta lucharé para darle la contra, sabe que soy celosa y que me cuesta demostrarlo y si lo hago trato de hacerlo con una broma, sabe que no puedo hablar enserio casi nunca y cuando lo hago parece que estuviera fingiendo, sabe que me cuesta demostrar lo que siento, sabe que aunque no lo parezca me cago de miedo, sabe que me tiene en sus manos, lo sabe casi todo, menos que lo quiero. Es más orgulloso que yo, sin embargo de vez en cuando nos las arreglamos para ser lindos uno con el otro, aunque nos cueste.
- Oye Ro, ¿háblale ya? Déjate de estupideces, todo este tiempo se han llevado demasiado bien como para que la caguen-dijo Ale
- El la caga con sus resentimientos, yo no, yo nunca la cago ale, facil un par de veces y ESOO- sacaba las cremas para la hamburguesa sin prestar atención a lo que me decía.
- Sabes que Romina eres una maricona, ¿tú la cagas y te lavas las manos así no más?, por una vez en tu vida has algo por lo que quieres, me decepcionas tanto carajo.
- Ya fue Ale, comete la hamburguesa me quito a fumar hierva con Sergio- tiré la puerta y la dejé sentada en mi comedor.
Cuando volví Ale se estaba planchando en mi cuarto, me tiré en mi cama le dije que me disculpe y todo estaba bien de nuevo. Cuando llegamos a la Discoteca vimos a lo lejos a mi primo, “va querer irse conmigo y tirar, fijo”.
- Sergio, No puede ser, ¿Qué hace este huevón acá?
- Tranquila ¿Por qué te exaltas, Por las huevas te doy hierba gratis?
- Es que va venir Diego y no quiero que mi primo esté acá.
- ¿Tanto por el tal Dieguito?, no que estabas molesta…
- Sí, pero yo la cagué así que le pediré disculpas de una forma más “penetrante” – tomando un trago de whisky para empilarme- lo miré fijamente, puta madre cambio de opinión cada dos horas, primero no quería hablarle y ahora quiero verlo. No me quiero enamorar con el corazón, si me enamoro, haré todo lo posible para que sea con la cabeza.
De la nada no sé como veo a Diego besándose apasionadamente con su ex, una media gordita (de la que me comentó mi primo). Cuando lo vi sentía que mi corazón estaba sangrando y palpitando más de lo normal (encima que estaba demasiado fumada), la gente dice que cuando te enamoras dos veces de la misma persona, la segunda vez solo te enamoras de los recuerdos, pero ahí me di cuenta una vez más que me muero por él, que no solo me gustan los recuerdos del pasado si no que quiero formar recuerdos nuevos con la persona que quiero, al ver el beso me di cuenta que era demasiado tarde.
- ¿Mira diego, que haces acá?, te informo que nosotros ya no tenemos nada que ver, si te quieres quedar normal, pero no quiero que me hagas escenitas, ni que me jodas ok?, no quiero sentir tu presencia.
- Puta, ¿Romina que tienes, porque cambiaste tanto?, si quieres que me vaya me voy, lo que menos quiero es cagarte el cumpleaños.
- No, no, no, quédate no más, tú te haces el pobrecito con todos, de ahí van a decir que soy una mierda y que te boté.
- Yo no voy a decir nada de eso pequeña, dijo mirando al techo y dando un suspiro de “trágame tierra”.
- Ya fue no me digas nada, por ahí está Antonio empátate con él, hablamos-
Cada vez que recuerdo esas cosas, pienso, como mierda pude tratarlo así. Llegaba mi tan ansiado fin de semana, lo más probable era que me encontrará con Diego de una u otra forma, estoy arrepentida y no sé lo que siento, estoy loca, no lo quiero admitir. Él me conoce casi a la perfección gran desventaja para mi, sabe cuando me pongo picona, sabe que si me reta lucharé para darle la contra, sabe que soy celosa y que me cuesta demostrarlo y si lo hago trato de hacerlo con una broma, sabe que no puedo hablar enserio casi nunca y cuando lo hago parece que estuviera fingiendo, sabe que me cuesta demostrar lo que siento, sabe que aunque no lo parezca me cago de miedo, sabe que me tiene en sus manos, lo sabe casi todo, menos que lo quiero. Es más orgulloso que yo, sin embargo de vez en cuando nos las arreglamos para ser lindos uno con el otro, aunque nos cueste.
- Oye Ro, ¿háblale ya? Déjate de estupideces, todo este tiempo se han llevado demasiado bien como para que la caguen-dijo Ale
- El la caga con sus resentimientos, yo no, yo nunca la cago ale, facil un par de veces y ESOO- sacaba las cremas para la hamburguesa sin prestar atención a lo que me decía.
- Sabes que Romina eres una maricona, ¿tú la cagas y te lavas las manos así no más?, por una vez en tu vida has algo por lo que quieres, me decepcionas tanto carajo.
- Ya fue Ale, comete la hamburguesa me quito a fumar hierva con Sergio- tiré la puerta y la dejé sentada en mi comedor.
Cuando volví Ale se estaba planchando en mi cuarto, me tiré en mi cama le dije que me disculpe y todo estaba bien de nuevo. Cuando llegamos a la Discoteca vimos a lo lejos a mi primo, “va querer irse conmigo y tirar, fijo”.
- Sergio, No puede ser, ¿Qué hace este huevón acá?
- Tranquila ¿Por qué te exaltas, Por las huevas te doy hierba gratis?
- Es que va venir Diego y no quiero que mi primo esté acá.
- ¿Tanto por el tal Dieguito?, no que estabas molesta…
- Sí, pero yo la cagué así que le pediré disculpas de una forma más “penetrante” – tomando un trago de whisky para empilarme- lo miré fijamente, puta madre cambio de opinión cada dos horas, primero no quería hablarle y ahora quiero verlo. No me quiero enamorar con el corazón, si me enamoro, haré todo lo posible para que sea con la cabeza.
De la nada no sé como veo a Diego besándose apasionadamente con su ex, una media gordita (de la que me comentó mi primo). Cuando lo vi sentía que mi corazón estaba sangrando y palpitando más de lo normal (encima que estaba demasiado fumada), la gente dice que cuando te enamoras dos veces de la misma persona, la segunda vez solo te enamoras de los recuerdos, pero ahí me di cuenta una vez más que me muero por él, que no solo me gustan los recuerdos del pasado si no que quiero formar recuerdos nuevos con la persona que quiero, al ver el beso me di cuenta que era demasiado tarde.
sábado, 2 de octubre de 2010
Cap. 16 Mi vieja es mi Vieja?, Visita al primo.
Toda la semana me la pasé pensando ¿es esto lo que merezco? Tal vez merezco algo peor, espero estar confundida, espero que todo sea una mentira, que todo sea una ilusión para volver a mi vida de antes sin sentir ese afán por nadie, sin que mi vieja me odie y me bote de la casa cada vez que encuentra razón. Hoy iré a la casa de mi primo para sacarme toda la mierda que tengo dentro, volví a discutir con mi mamá, mi papá me dio plata para comprarme otro nextel y se puso celosa, para no hacer renegar a mi papá traté de que el no se metiera en el asunto.
- Romina, tu ni siquiera debiste haber nacido y aun así tienes la conchudez de sangrar a tu padre, seguro para comprar marihuana no más y unos cuantos trapos horrorosos que usas- dijo ella en un tono burlón.
- Mamá, a ti qué carajo te importa lo que haga con mis cosas, con mi vida, con lo que soy y si soy fumona ¿qué? ¿Qué vas a hacer? Porque finjes que te importa-dije histérica y en voz baja añadí- hipócrita de mierda.
- Ay carajo como no te regalé…
- Ahí está pues, mejor me hubieras regalado, me ahorrabas la cagada de vida que me estás haciendo vivir- dije.
Cuando era pequeña me contaron que mi papá sacó los pies del plato con mi mamá y que la señora estaba embarazada, un día mi hermano me dijo “te quiero como si tuvieras mi propia sangre” y yo, lo quedé mirando y pensando, el solo atinó a reírse y decir “ay Romi es que tu eres hija de la empleada, a ti te sacamos de la basura “ y me quedé tranquila por su broma y lo abrasé. Van pasando los años y esa sospecha se hace cada vez más grande.
Llegué y de frente sin mirar atrás me metí a su cuarto, me tiré en su cama y prendí la laptop. Después de tanto tiempo sin vernos supuse que se le había pasado el enojo por ese día que lo boté después de quitarle toda la hierva que tenía, lo llamé y como lo noté normal, mi conchudez pudo más que yo y fui a visitarlo.
- ¿Puedo escribir algo para ti?
- ¿Escribes Ro?- dijo mi primo
- Lo escribo todo, desde lo más predecible, hasta lo que nunca imaginé decir, lo que nunca imaginé contar, a veces lo hago tan sinceramente que me duele hacerlo.
- ¿si te duele hacerlo porque lo haces?
- No seas pues, me duele porque al escribir le cuento al papel en blanco mi cruda verdad, ese papel sin vida no se lo dirá a nadie pero así también puede ser el mejor delator, me duele escribir mi realidad porque cuando escribo me doy cuenta de lo que siento, lo que pienso y lo que quiero, es que si no lo escribo no lo percibo, no me percato.
- ¿Qué has escrito esta semana, algo sobre mí?
- Escribí un párrafo para ti…y muchos para él.
- ¿Qué? Me estas jodiendo…¿el? A quien te refieres, que hablas, seguro es un huevón más como todos con los que te metes y te aburres al toque- frunció el seño como si le hubiera molestado mi comentario, que para mí, era de lo más sano.
- No te estoy jodiendo, ay primo esos celitos te los guardas para alguien que los aguante. Chau.
- Oye espera Romina, ¿Qué te pasa?- abrazándome por atrás e intentando sacarme el polo.
- Nada primo, absolutamente nada, perdón es que me pongo así cuando hablan de la persona que quiero, no te puedes poner a su nivel.
- ¿Va enserio?
- Por ahora sí.
- Entonces porque mierda vienes a mi casa, de mal humor encima, no estoy para aguantar chongos ajenos Romina- me agarró de los hombros fuerte, yo estaba tranquila miraba a otro lado menos a sus ojos, que parecía que fueran a estallar.
- Oye, relájate si? Algo parecido dijiste la última vez– me eché en su cama y puso una cara de perrito utilizado que jamás pensé ver en su rostro.
- Solté una carcajada-¿te hice sentir utilizado primito, like a bitch?-le sonreí y dije- los hombres siempre utilizan a las mujeres, sobre todo tú, se siente feo no?.
- Loca de mierda, no te creas la muy justiciera- soltó una carcajada fingida y en ese instante supe que todo estaba bien.
- No estoy loca, estoy confundida solo eso-
- Diego no?- dijo con curiosidad
- Exacto, la perfección hecha persona- dije con orgullo.
- Conozco a su ex, la gordita
- Sorry, no me interesa el tema.
- Pues, debería- dijo preocupado, pero no le presté importancia.
No sé porque dijo eso, debo admitir que me dejó un poco preocupada, pero preguntar por la gorda sería darle mucha importancia al tema.
- Romina, tu ni siquiera debiste haber nacido y aun así tienes la conchudez de sangrar a tu padre, seguro para comprar marihuana no más y unos cuantos trapos horrorosos que usas- dijo ella en un tono burlón.
- Mamá, a ti qué carajo te importa lo que haga con mis cosas, con mi vida, con lo que soy y si soy fumona ¿qué? ¿Qué vas a hacer? Porque finjes que te importa-dije histérica y en voz baja añadí- hipócrita de mierda.
- Ay carajo como no te regalé…
- Ahí está pues, mejor me hubieras regalado, me ahorrabas la cagada de vida que me estás haciendo vivir- dije.
Cuando era pequeña me contaron que mi papá sacó los pies del plato con mi mamá y que la señora estaba embarazada, un día mi hermano me dijo “te quiero como si tuvieras mi propia sangre” y yo, lo quedé mirando y pensando, el solo atinó a reírse y decir “ay Romi es que tu eres hija de la empleada, a ti te sacamos de la basura “ y me quedé tranquila por su broma y lo abrasé. Van pasando los años y esa sospecha se hace cada vez más grande.
Llegué y de frente sin mirar atrás me metí a su cuarto, me tiré en su cama y prendí la laptop. Después de tanto tiempo sin vernos supuse que se le había pasado el enojo por ese día que lo boté después de quitarle toda la hierva que tenía, lo llamé y como lo noté normal, mi conchudez pudo más que yo y fui a visitarlo.
- ¿Puedo escribir algo para ti?
- ¿Escribes Ro?- dijo mi primo
- Lo escribo todo, desde lo más predecible, hasta lo que nunca imaginé decir, lo que nunca imaginé contar, a veces lo hago tan sinceramente que me duele hacerlo.
- ¿si te duele hacerlo porque lo haces?
- No seas pues, me duele porque al escribir le cuento al papel en blanco mi cruda verdad, ese papel sin vida no se lo dirá a nadie pero así también puede ser el mejor delator, me duele escribir mi realidad porque cuando escribo me doy cuenta de lo que siento, lo que pienso y lo que quiero, es que si no lo escribo no lo percibo, no me percato.
- ¿Qué has escrito esta semana, algo sobre mí?
- Escribí un párrafo para ti…y muchos para él.
- ¿Qué? Me estas jodiendo…¿el? A quien te refieres, que hablas, seguro es un huevón más como todos con los que te metes y te aburres al toque- frunció el seño como si le hubiera molestado mi comentario, que para mí, era de lo más sano.
- No te estoy jodiendo, ay primo esos celitos te los guardas para alguien que los aguante. Chau.
- Oye espera Romina, ¿Qué te pasa?- abrazándome por atrás e intentando sacarme el polo.
- Nada primo, absolutamente nada, perdón es que me pongo así cuando hablan de la persona que quiero, no te puedes poner a su nivel.
- ¿Va enserio?
- Por ahora sí.
- Entonces porque mierda vienes a mi casa, de mal humor encima, no estoy para aguantar chongos ajenos Romina- me agarró de los hombros fuerte, yo estaba tranquila miraba a otro lado menos a sus ojos, que parecía que fueran a estallar.
- Oye, relájate si? Algo parecido dijiste la última vez– me eché en su cama y puso una cara de perrito utilizado que jamás pensé ver en su rostro.
- Solté una carcajada-¿te hice sentir utilizado primito, like a bitch?-le sonreí y dije- los hombres siempre utilizan a las mujeres, sobre todo tú, se siente feo no?.
- Loca de mierda, no te creas la muy justiciera- soltó una carcajada fingida y en ese instante supe que todo estaba bien.
- No estoy loca, estoy confundida solo eso-
- Diego no?- dijo con curiosidad
- Exacto, la perfección hecha persona- dije con orgullo.
- Conozco a su ex, la gordita
- Sorry, no me interesa el tema.
- Pues, debería- dijo preocupado, pero no le presté importancia.
No sé porque dijo eso, debo admitir que me dejó un poco preocupada, pero preguntar por la gorda sería darle mucha importancia al tema.
domingo, 26 de septiembre de 2010
CAP.15 Que pasa si le Bajo el flaco a una zorra?
Estábamos en el cumpleaños de Sergio, estaba sentada con unos amigos en los muebles mientras que Ale y un tal José, estaban bien encerrados en el baño, no sé porque no pusieron pestillo, cuando tenía ganas de orinar me gané con todo el pase y mi amiga desnuda bien trepada del huevón contra la pared. También fue Lorena llevando al pata con el que estaba saliendo, no la veía hace mucho, intentamos hablar pero no fue lo mismo, el pata se llama Arturo, era bien lindo el desgraciado, no puedo negar que me tentaba de sobre manera, mi instinto me hacía hablarle, molestarlo, coquetearle, etc. Lorena nos quedaba mirando con cierto recelo, pasaba a nuestro costado como tratando de informarnos “ existo “ pero ni yo, ni Arturo estábamos preocupados por ella, Lorena es lo suficientemente zorra como para que se percate de que yo pretendía bajarle al flaco. Después de reírme tanto con Arturo, volteo la mirada y veo a Lorena y a MIII Diego muy acaramelados, disque hablando como patas, huevona no soy pues, Diego estaba picado y Lorena bueno ella siempre estaba alcoholizada con dos vasos, se fueron a comprar cigarros, se demoraron un montón, así que no aguanté la curiosidad y pregunté por él.
- Sergio sabes dónde está diego?
- Si Romi está en la puerta con La zorra de Lorena.
Mi orgullo me lo impedía pero TENÍA QUE ASOMARME, cuando saqué la cabeza por la ventana a ver la puerta, veo el rostro de Diego escondido en su capucha y posado en las tetas de Lorena con sus dos manos en el trasero de la mujer menos esperada, ella, la que alguna vez fue su recontra “pata” y la que había sido mi mejor amiga. Estaban en unos calentones bastante fuertes en plena vía pública, sin roche a nada. Como era de esperarse ME LLEGÓ AL PINCHO. Tragué saliva y un pata vino y por molestar dijo “oye romina, Diego ya se largó al telo” y se carcajeó a más no poder en mi cara. Cuando ya no quedaba casi nadie en la reu, agarré a Arturo del polo y lo jalé hasta la habitación del hermano de Sergio porque el cuarto de Sergio estaba cerrado, mientras el prendía una pava de marihuana. Llegamos a la habitación empezamos a besarnos riquísimo, nuestras lenguas se compenetraban, la química era buena, tenía las expectativas del mejor sexo de mi vida, me agarraba de la cintura y me pegaba hacia el, los movimientos surgían solos y más aún con la mierda que tenía dentro. Cada movimiento que daba al comienzo eran en nombre de Diego, “maldito cabrón me gustas tanto, lo admito carajo lo admito, estoy más celosa que nunca” pensé. Todo estaba bien hasta que entra el hermano de Sergio a su habitación. “ chicos perdón pueden ir a tirar en el cuarto de Sergio?, el cuarto que tienen que cagar es el de él no el mío”. Estaba avergonzadísima pero felizmente todos estaban borrachos y las luces estaban apagadas, quedaban 3 gatos. Caminamos hacia el otro cuarto con cautela, matándonos de risa, entramos y soltamos unas carcajadas de la vergüenza, del trago, etc. Prendemos la luz y encuentro a diego, en polo durmiendo en la cama, se levantó de un salto y me vio así, con el sostén en la mano, el polo en la cabeza de Arturo, yo con el polo de Arturo puesto, la escena era horrible, me quería morir. Lo único a lo que atiné fue…
- ¿Y Lorena?
- No sé a mí que chucha me preguntas Romina, yo he estado jateando todo la puta noche.
- Que hablas? Yo te ví con Lorena en la puerta.
- Que puerta? No me digas que ahora te tengo que creer solo el 10% de lo que dices.
- Arturo quiso interrumpir diciendo- ¿Chicos pasa algo acá? Diego…
- Con una cara de tranquilidad irónica diego dijo- Vete a la mierda cholo yo llegue primero, ESTOY JATEANDO.
- Ya, Diego no te hagas el huevón. Yo te vi.-Dije con seguridad.
- Romina deja de hablar idioteces, ¿sabes dónde está Juan pablo? Ese idiota se quedó con mi polera cuando vine de comprar, bueno me largo de acá, me llega al pincho ver estas huevadas- se paró y se fue tirando la puerta. Luego de la nada la puerta se abrió de nuevo, y era Diego.
- Romina apúrate que ya nos quitamos- lo único que atiné a hacer fue hacerle caso. No me importo lo que me decía Arturo en ese instante, todo me llegaba, lo miraba a la cara y lo veía hablando en MUTE, no escuchaba nada, solo pensaba “puta la cagué”. Arturo estaba recontra drogado asi que no se percató mucho de la situación.
Diego se la ha pasado ignorándome, ya no se qué mierda hacer, lo tengo tan cerca y lo siento tan lejos, su tono cortante, su mirada evasiva, su poca cautela al mandarme a la mierda, etc., el amor es el sentimiento más doloroso, cada vez que te equivocas es como si te clavaran algo en el pecho, el ser humano nació para cagarla, una y mil veces, pero aún así no aprende.
- Sergio sabes dónde está diego?
- Si Romi está en la puerta con La zorra de Lorena.
Mi orgullo me lo impedía pero TENÍA QUE ASOMARME, cuando saqué la cabeza por la ventana a ver la puerta, veo el rostro de Diego escondido en su capucha y posado en las tetas de Lorena con sus dos manos en el trasero de la mujer menos esperada, ella, la que alguna vez fue su recontra “pata” y la que había sido mi mejor amiga. Estaban en unos calentones bastante fuertes en plena vía pública, sin roche a nada. Como era de esperarse ME LLEGÓ AL PINCHO. Tragué saliva y un pata vino y por molestar dijo “oye romina, Diego ya se largó al telo” y se carcajeó a más no poder en mi cara. Cuando ya no quedaba casi nadie en la reu, agarré a Arturo del polo y lo jalé hasta la habitación del hermano de Sergio porque el cuarto de Sergio estaba cerrado, mientras el prendía una pava de marihuana. Llegamos a la habitación empezamos a besarnos riquísimo, nuestras lenguas se compenetraban, la química era buena, tenía las expectativas del mejor sexo de mi vida, me agarraba de la cintura y me pegaba hacia el, los movimientos surgían solos y más aún con la mierda que tenía dentro. Cada movimiento que daba al comienzo eran en nombre de Diego, “maldito cabrón me gustas tanto, lo admito carajo lo admito, estoy más celosa que nunca” pensé. Todo estaba bien hasta que entra el hermano de Sergio a su habitación. “ chicos perdón pueden ir a tirar en el cuarto de Sergio?, el cuarto que tienen que cagar es el de él no el mío”. Estaba avergonzadísima pero felizmente todos estaban borrachos y las luces estaban apagadas, quedaban 3 gatos. Caminamos hacia el otro cuarto con cautela, matándonos de risa, entramos y soltamos unas carcajadas de la vergüenza, del trago, etc. Prendemos la luz y encuentro a diego, en polo durmiendo en la cama, se levantó de un salto y me vio así, con el sostén en la mano, el polo en la cabeza de Arturo, yo con el polo de Arturo puesto, la escena era horrible, me quería morir. Lo único a lo que atiné fue…
- ¿Y Lorena?
- No sé a mí que chucha me preguntas Romina, yo he estado jateando todo la puta noche.
- Que hablas? Yo te ví con Lorena en la puerta.
- Que puerta? No me digas que ahora te tengo que creer solo el 10% de lo que dices.
- Arturo quiso interrumpir diciendo- ¿Chicos pasa algo acá? Diego…
- Con una cara de tranquilidad irónica diego dijo- Vete a la mierda cholo yo llegue primero, ESTOY JATEANDO.
- Ya, Diego no te hagas el huevón. Yo te vi.-Dije con seguridad.
- Romina deja de hablar idioteces, ¿sabes dónde está Juan pablo? Ese idiota se quedó con mi polera cuando vine de comprar, bueno me largo de acá, me llega al pincho ver estas huevadas- se paró y se fue tirando la puerta. Luego de la nada la puerta se abrió de nuevo, y era Diego.
- Romina apúrate que ya nos quitamos- lo único que atiné a hacer fue hacerle caso. No me importo lo que me decía Arturo en ese instante, todo me llegaba, lo miraba a la cara y lo veía hablando en MUTE, no escuchaba nada, solo pensaba “puta la cagué”. Arturo estaba recontra drogado asi que no se percató mucho de la situación.
Diego se la ha pasado ignorándome, ya no se qué mierda hacer, lo tengo tan cerca y lo siento tan lejos, su tono cortante, su mirada evasiva, su poca cautela al mandarme a la mierda, etc., el amor es el sentimiento más doloroso, cada vez que te equivocas es como si te clavaran algo en el pecho, el ser humano nació para cagarla, una y mil veces, pero aún así no aprende.
sábado, 7 de agosto de 2010
Cap.14 encontrón en la casa de Romina
- Romina estás loca pues, ¿has fumado hoy día?
- Calla tarada- sonriendo- lo que pasa es que…NO SÉ LO QUE PASA. Simplemente me estoy dando cuenta de tantas cosas, en mi ser nació una necesidad por él y por primera vez quiero demostrarlo, sin importar las consecuencias.
- No alucina, no estoy de acuerdo, no le digas nada Ro, mucha huevada a él no lo veo interesado, está en otra, no te trata igual y a cambiado un montón.
- Ale, nunca me las jugué por él cuando se lo merecía, no pienso perderlo una vez más por mis estupideces, no quiero que me orgullo interfiera, solo mi corazón.
Luego de hablar con Ale, estaba echada en mi cama aburrida, mis papas habían salido y decidí llamarlo.
- Tururu Tururu, Telefónica del Perú le informa…
- Romina? Por Dios – soltó una carcajada- no cambias.
- Oye pavo ven a mi casa estoy tan aburrida, estoy sola “que raro”
- Sí, que raro- sonrió- siempre te dejan sola querida, ya ahí voy no te preocupes.
- Eso, así me gusta, buen chico.
Llegó y estábamos echados en mi cama, viendo el techo, sin hacer nada solo hablando y discutiendo como siempre para joder nadie le gana.
- ¿Mi techo está increíble no huevón?
- Soltó una carcajada- está igual de feo que tú Rominita.
- ¿por qué no te mueres?
- Porque sufrirías mucho- levantando las cejas.
- La verdad es que sí- completamente seria
- ¿Enserio?
- Más que eso, me has hecho tanta falta…
- Ya pues, no me digas eso.
- Te lo juro Diego, tengo tantas ganas de… no sé, perdón- acercándome a su boca, llegué a rozar sus labios, lo empecé a besar, el estaba quieto, sin moverse, con los ojos bien abiertos como si no se diera cuenta de lo que estaba sucediendo, estaba impactado.
Estuvimos besándonos, no hubo prendas al aire pero estuvimos abrazados el encima de mí, mientras le agarraba el pelo.
- Te quiero- dije.
- ¿Qué?-
- Nada, nada-
- Dijiste te quiero… puta madre Romina, déjate de tonterías, no me hagas esto DE NUEVO, lo siento- se paró se acomodó la ropa.
Automáticamente me empujó a un costado se paró de mi cama me miró fijamente y solo dijo “no suelo decir cosas que no siento Romina discúlpame, me voy “ así, mi ilusión y mis ganas de querer salieron por mi puerta sin saber su destino. Llamé a Alessandra para fumar y contarle, me sentía pésima no podía creerlo, pensé que podría agarrármelo cuantas veces quisiera, pensé que podía recuperarlo el día que yo quisiera, estaba tan segura de que sería eterno, que así lo perdí.
- Ale, no sabes, es un idiota lo odio
- Romina te dije que no abras la boca, ha pasado mucho tiempo, él no es como los otros patas que te agarras, se tiemplan y los cagas.
- Pucha, eso pensé, sentí tantas cosas cuando lo besé a pesar que él no hizo nada. No me correspondió el beso ¿puedes creerlo? Nunca me había pasado eso, me quiero morir.
- Tranquila Ro, ay pero te juro que me cae tan bien, es un cague de risa, hacen una pareja hermosa, no sé cómo pudieron terminar.
- Fui una estúpida- dije agachando el rostro.
- Bo!, ¿Dónde dejaste el ego?, tu siempre lo llevas contigo, ¿se te perdió?- soltando una carcajada.
- Calla tarada- sonriendo- lo que pasa es que…NO SÉ LO QUE PASA. Simplemente me estoy dando cuenta de tantas cosas, en mi ser nació una necesidad por él y por primera vez quiero demostrarlo, sin importar las consecuencias.
- No alucina, no estoy de acuerdo, no le digas nada Ro, mucha huevada a él no lo veo interesado, está en otra, no te trata igual y a cambiado un montón.
- Ale, nunca me las jugué por él cuando se lo merecía, no pienso perderlo una vez más por mis estupideces, no quiero que me orgullo interfiera, solo mi corazón.
Luego de hablar con Ale, estaba echada en mi cama aburrida, mis papas habían salido y decidí llamarlo.
- Tururu Tururu, Telefónica del Perú le informa…
- Romina? Por Dios – soltó una carcajada- no cambias.
- Oye pavo ven a mi casa estoy tan aburrida, estoy sola “que raro”
- Sí, que raro- sonrió- siempre te dejan sola querida, ya ahí voy no te preocupes.
- Eso, así me gusta, buen chico.
Llegó y estábamos echados en mi cama, viendo el techo, sin hacer nada solo hablando y discutiendo como siempre para joder nadie le gana.
- ¿Mi techo está increíble no huevón?
- Soltó una carcajada- está igual de feo que tú Rominita.
- ¿por qué no te mueres?
- Porque sufrirías mucho- levantando las cejas.
- La verdad es que sí- completamente seria
- ¿Enserio?
- Más que eso, me has hecho tanta falta…
- Ya pues, no me digas eso.
- Te lo juro Diego, tengo tantas ganas de… no sé, perdón- acercándome a su boca, llegué a rozar sus labios, lo empecé a besar, el estaba quieto, sin moverse, con los ojos bien abiertos como si no se diera cuenta de lo que estaba sucediendo, estaba impactado.
Estuvimos besándonos, no hubo prendas al aire pero estuvimos abrazados el encima de mí, mientras le agarraba el pelo.
- Te quiero- dije.
- ¿Qué?-
- Nada, nada-
- Dijiste te quiero… puta madre Romina, déjate de tonterías, no me hagas esto DE NUEVO, lo siento- se paró se acomodó la ropa.
Automáticamente me empujó a un costado se paró de mi cama me miró fijamente y solo dijo “no suelo decir cosas que no siento Romina discúlpame, me voy “ así, mi ilusión y mis ganas de querer salieron por mi puerta sin saber su destino. Llamé a Alessandra para fumar y contarle, me sentía pésima no podía creerlo, pensé que podría agarrármelo cuantas veces quisiera, pensé que podía recuperarlo el día que yo quisiera, estaba tan segura de que sería eterno, que así lo perdí.
- Ale, no sabes, es un idiota lo odio
- Romina te dije que no abras la boca, ha pasado mucho tiempo, él no es como los otros patas que te agarras, se tiemplan y los cagas.
- Pucha, eso pensé, sentí tantas cosas cuando lo besé a pesar que él no hizo nada. No me correspondió el beso ¿puedes creerlo? Nunca me había pasado eso, me quiero morir.
- Tranquila Ro, ay pero te juro que me cae tan bien, es un cague de risa, hacen una pareja hermosa, no sé cómo pudieron terminar.
- Fui una estúpida- dije agachando el rostro.
- Bo!, ¿Dónde dejaste el ego?, tu siempre lo llevas contigo, ¿se te perdió?- soltando una carcajada.
Cap13 Ro se da cuenta de que QUIERE A DIEGO. y se tortura con eso
Pablo Neruda es un capo, no hay nada que hacer. Me la pasé toda la tarde leyendo poemas, mi frase favorita y con la que me identifico con exagerada razón es “Amo lo que no tengo. Estás tú tan distante”, en esa frase nos planteó que el amor nos puede llevar también a la obsesión.
Hoy recordé un día cuando estaba con Diego tomando en la casa de Alessandra, nosotros estábamos tirados en un sofá, apartados de los demás, hablando de nosotros, de cuanto nos queríamos, de cuanto habíamos cambiado uno por el otro. No sé que me sucedió, ¿porqué la cagué tan feo con el único que no me hizo mierda?. No aguanto la conciencia. Ese día regresamos a mi casa y era el cumpleaños de mi hermano así que todos estaban en el terraza ebrios, los dos estábamos solos bordeando las tres de la mañana sentados en mi sala, abrazados, besándonos, jugando, etc.
- ¿Gorda hay que sacar una chela de la cocina?- sonriendo pícaramente.
- Amor no, estoy asqueada del trago suficiente con lo que tomé donde ale- levemente seria.
- ¿Amor, me tienes miedo? No te voy a violar en la cocina- y soltó una carcajada.
- ¿Qué? Oye a ti no te tiene miedo ni una mosca ¿YA?- y lo besé agarrándole el rostro.
- La picona al desnudo-
- Ya quisieras, Cállate la boca, amor no empieces que de ahí estás llorando como huevón, y te quejas- soltando una carcajada en exceso burlona.
- Claro, CLARO. – me miró de reojo, como siempre, le sonreí y lo agarré de la mano. Siempre le decía eso “de ahí estás llorando como huevón”, es la única manera de sentir que yo no soy la única estúpida que está empezando a “querer en exceso”, para sentir que por lo menos una vez ES MUTUO.
Nunca tuve relaciones con él y no sé porqué, ya que nunca me sentí más segura que con él. Entramos en la cocina y cuando estábamos parados exactamente al frente del refrigerador nos miramos fijamente y empezamos a besarnos, yo estaba con vestido, no perdió mucho el tiempo para bajar las tiras que lo sostenían, tenía el vestido debajo de la mitad del cuerpo, abrazados, mientras hacíamos nuestras “cosas” escuché ligeramente los pasos de alguien bajando las escaleras, no le di mucha importancia al caso, en eso entró en la cocina mi cuñado que gracias al cielo estaba borracho y no se percató mucho de la situación. Creo que en microsegundos nos acomodamos, bueno, eso intentamos.
- ¿Qué pasa acá, que pasa acá?- muriendo de risa y tambaleándose.
- Ay, me asustaste, no pasa nada, estábamos discutiendo-
- Ah, ¿discutiendo?, ahora entiendo porque tanto silencio Rominita, pendejos- soltó una carcajada burlona.
- Que payaso, ya vaya no más interrumpes- sonriéndole para que se vaya.
No dejo de pensar en él, no dejo de recordar, no dejo de torturarme, ¿Qué mierda me pasa? El es tan espontaneo, siempre tiene algo que decir que me arranque una sonrisa, siempre tiene una nueva forma de retarme, una nueva forma de hacerme sentir importante, convierte en inercia mi confianza hacia él, me dan ganas de mirarlo y abrirme hacia él, contarle mis problemas, siento que él es lo que necesito y la estabilidad que mi esencia me pide a gritos. Hablé con Alessandra le comenté que me estaba sintiendo atraída hacia el de nuevo.
Hoy recordé un día cuando estaba con Diego tomando en la casa de Alessandra, nosotros estábamos tirados en un sofá, apartados de los demás, hablando de nosotros, de cuanto nos queríamos, de cuanto habíamos cambiado uno por el otro. No sé que me sucedió, ¿porqué la cagué tan feo con el único que no me hizo mierda?. No aguanto la conciencia. Ese día regresamos a mi casa y era el cumpleaños de mi hermano así que todos estaban en el terraza ebrios, los dos estábamos solos bordeando las tres de la mañana sentados en mi sala, abrazados, besándonos, jugando, etc.
- ¿Gorda hay que sacar una chela de la cocina?- sonriendo pícaramente.
- Amor no, estoy asqueada del trago suficiente con lo que tomé donde ale- levemente seria.
- ¿Amor, me tienes miedo? No te voy a violar en la cocina- y soltó una carcajada.
- ¿Qué? Oye a ti no te tiene miedo ni una mosca ¿YA?- y lo besé agarrándole el rostro.
- La picona al desnudo-
- Ya quisieras, Cállate la boca, amor no empieces que de ahí estás llorando como huevón, y te quejas- soltando una carcajada en exceso burlona.
- Claro, CLARO. – me miró de reojo, como siempre, le sonreí y lo agarré de la mano. Siempre le decía eso “de ahí estás llorando como huevón”, es la única manera de sentir que yo no soy la única estúpida que está empezando a “querer en exceso”, para sentir que por lo menos una vez ES MUTUO.
Nunca tuve relaciones con él y no sé porqué, ya que nunca me sentí más segura que con él. Entramos en la cocina y cuando estábamos parados exactamente al frente del refrigerador nos miramos fijamente y empezamos a besarnos, yo estaba con vestido, no perdió mucho el tiempo para bajar las tiras que lo sostenían, tenía el vestido debajo de la mitad del cuerpo, abrazados, mientras hacíamos nuestras “cosas” escuché ligeramente los pasos de alguien bajando las escaleras, no le di mucha importancia al caso, en eso entró en la cocina mi cuñado que gracias al cielo estaba borracho y no se percató mucho de la situación. Creo que en microsegundos nos acomodamos, bueno, eso intentamos.
- ¿Qué pasa acá, que pasa acá?- muriendo de risa y tambaleándose.
- Ay, me asustaste, no pasa nada, estábamos discutiendo-
- Ah, ¿discutiendo?, ahora entiendo porque tanto silencio Rominita, pendejos- soltó una carcajada burlona.
- Que payaso, ya vaya no más interrumpes- sonriéndole para que se vaya.
No dejo de pensar en él, no dejo de recordar, no dejo de torturarme, ¿Qué mierda me pasa? El es tan espontaneo, siempre tiene algo que decir que me arranque una sonrisa, siempre tiene una nueva forma de retarme, una nueva forma de hacerme sentir importante, convierte en inercia mi confianza hacia él, me dan ganas de mirarlo y abrirme hacia él, contarle mis problemas, siento que él es lo que necesito y la estabilidad que mi esencia me pide a gritos. Hablé con Alessandra le comenté que me estaba sintiendo atraída hacia el de nuevo.
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